HORIZONTE

Valores de Alcubillas

Juan Jiménez Molina, es un honrado y honesto labrador de este pueblo. Sabe de “amaneceres”, “puestas de sol”, “escarchas” y calores. Conoce perfectamente la hora por el reloj del horizonte (tierra y sol) y está atento a las “cabañuelas” para sus predicciones del tiempo… Juan es un recio castellano “chapado a la antigua”, noble“a carta cabal” y tranquilo en todas sus circunstancias. Es, ciertamente, un auténtico caballero castellano…un típico producto de esta tierra manchega (tierra al parecer uniforme, pero de grandes contrastes). Es, como si dijéramos, un Quijote con mucha mezcla de Sancho o un Sancho con algo de Quijote (como es regla general aquí en la mancha).

Adornan a Juan otras grandes cualidades: tales como su Cristianismo “a ultranza” y el “rigorismo” en el cumplimiento de su palabra. Y su hombría de bien…y su prudencia…y su respeto y su cariño hacia los demás…y su sinceridad y naturalidad en todos sus actos… ¡y muchas más cosas buenas que se dejan adivinar fácilmente! ¡Ah! A Juan como español “de pro” le gustan los toros y no se pierde una corrida televisada en la que actúe “El Cordobés”. Él toma sus medidas. Allí lo vemos, en el Casino, con su amplia expresión entre regocijo y asombro, percibiéndose en su rostro todas las incidencias de la lidia. A Juan no le gusta el fútbol (dice que se hace con los pies) y ¡basta!

Ahora viene el verdadero motivo de estas líneas. Juan tiene tres hijos. Una casada y dos solteros. A éstos voy a referirme. Por determinadas circunstancias tuve ocasión de conocer a la hija (¡un portento de inteligencia!). Me desveló la preocupación de que aquella inteligencia se pudiera perder en el anonimato de la gran masa. Un día llamé a Juan y le dije que la niña valía mucho y tenía que estudiar, a lo que contestó, con cara de asombro y escepticismo: “¿pero no conoce usted mi situación? Eso es para los hijos de los ricos, como siempre se ha visto, ¿Cómo podrá ser posible lo que usted dice…?” Le contesté: “Con la ayuda de Dios y la que yo pueda…”.

El examen de ingreso de la niña fue de lo más brillante que se ha conocido. A partir del primer curso de bachillerato obtuvo “beca” que ha ido incrementando de cuantía, de curso en curso. Sus notas han sido siempre de sobresaliente y matrícula. Ha superado las reválidas, el preuniversitario y selectivo, en la convocatoria de junio, sin ningún tropiezo y con estupendas calificaciones. Ha obtenido diversos premios en metálico, menciones honoríficas, diplomas, excursiones gratuitas a distintos lugares de nuestra geografía, etc. Ha sido siempre ¡y lo sigue siendo! la admiración de sus compañeros y de sus profesores, destacándose, desde el primer momento, por su clarividencia en todos los aspectos: como estudiante y como persona. ¡Mi legítimo orgullo! para sus padres, para su pueblo y, quizá para España. Actualmente cursa en Madrid, segundo de Ciencias Exactas. Se llama Perpetua Jiménez Rodríguez.

Dos años más tarde su hermano Eugenio siguió el mismo camino con idénticos orígenes y proyección. También se encuentra en Madrid haciendo el selectivo de Ciencias.

Juan es uno de mis mejores amigos en este pueblo. Cuando nuestras ocupaciones nos lo permiten nos visitamos y hablamos largamente de los hijos.

Cuando lo veo pasar con su yunta, su chaqueta de pana y sus albarcas se me viene a la mente toda esta historia, en plena vigencia.

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Nunca han formado un conjunto más noble y armonioso las “albarcas” del padre, las faldas de”nylon” de la hija y la corbata de “tergal” del hijo. ¡Los tiempos han tomado el signo que les correspondía! ¡Loado sea Dios!

LANZA, 2 de Junio de 1966, Pág. 5.
Por Venor.