Ya os hemos informado. Tuvo lugar la clausura del curso, efectuada en esta localidad. Todo fue una manifestación de “amor” en su más estricto sentido y significado. Se empezó con un saludo a la Patrona, cantándole la Salve para impetrar su asistencia en los actos que se iban a realizar… Y allí, en la plaza, que es de todos, se realizaron. Porque en la calle que vivimos decimos “mi calle”. El que vive en la plaza no dice “en mi plaza” sino “en la plaza”. No se atreve a adjudicarse el posesivo. Si, allí, en la plaza, al cobijo de los muros centenarios de su iglesia, a un “pasico” de Jesús Sacramentado, a unos metros de la mirada vigilante de la Madre del Cielo, se fueron sucediendo todas aquellas manifestaciones de amor. Todo lo fue de manera palmaria y elocuente… Lo fueron aquellas exhibiciones de todos los niños de las escuelas (desde los parvulitos), tan magníficamente ejecutados: lo mismo los cuentos escenificados, que las canciones, bailes, gimnasia y ejercicios deportivos…
Hubo “amor” (esta palabra se ha de repetir porque todo giró en su entorno) en las canciones, en los bailes, en la alegría de nuestra juventud. ¡Magnífico, magnífico! Y como colofón nuestra “jota manchega”, llena de ritmo, de armonía, de virilidad y feminidad, en nuestra tierra bravía y legendaria… Todo ello entre el regocijo, la satisfacción y la alegría de quienes lo presenciamos: el primero nuestro gobernador.
Éramos muchos entre naturales y los venidos de otros pueblos; la plaza llena, con un aire tibio, cargado de lo puro y emocional del momento y del motivo.
…Y luego las palabras de la jefa de la Cátedra, señorita María Céspedes hablando de “entregas”, de servicios, de amor a España. Porque el acatamiento gustoso a unas órdenes, la aceptación sumisa y consciente a una disciplina es una forma expresiva de mayor elocuencia que las palabras… Y tiene bellísimas imágenes cuando habla de “despedidas”. Es verdad cuanto dice, pues “partir es dejar y, al mismo tiempo, llevarse”.Lo saben bien las señoritas de la Cátedra porque lo experimentan en su propia vida, virtud de una “misión” que voluntariamente buscaron.
Y a continuación nuestro alcalde, Juan José (¡así solo, sin añadidos!), con voz emocionada (¡que es siempre la voz del sentimiento y del amor!), habla de “realizaciones”, de ambiciosos (¡cuánta generosidad!) proyectos, de veintiún años consagrado a la entrega y servicio de un pueblo, en un nobilísimo empeño de mejorarlo y transformarlo, ¿no es una prueba elocuente de “amor” (¡otra vez!) traducida en obras y proyectos en camino? …y se entusiasma (¡como todos!) al ver bailar nuestra “jota manchega”. Lo que le hará decir más tarde. “Esta es nuestra juventud; auténtica, fuerte, viril;… Y por último nuestro gobernador (¡que bien merece el título de hijo de la provincia!) habla, rebosando naturalidad, sencillez y sinceridad sus palabras. Hasta añade: “Yo, como hombre, tengo muchos defectos, pero no tengo el de ser embustero. Si algo os prometo es porque está con un gran margen de posibilidades de cumplimiento. El estilo característico de nuestro Movimiento es más de “realizaciones” que de promesas…”
Terminó su sobrio y sincero discurso, en el mismo tono y afabilidad con que un padre habla a sus hijos.
LOS PREMIOS
Hubo otros premios menos importantes y algunos donativos, consistentes en juegos de cama a familias necesitadas.
Todo cuanto hemos presenciado y vivido responde a estos grandes amores de la Sección Femenina, cuyo delicado “tejer” se compone de “despedidas y bienvenidas” en su constante caminar por las tierras de España, sembrando ilusiones, realidades y esperanzas.
LANZA, 22 de Febrero de 1968, pág. 11.
Por Venor.